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A un ritmo diferente, con un modo de caminar más reposado, pasamos frente a la iglesia en honor a San Pedro. Hay globos de azúcar, algodones espirados; carritos de paletas de madera, con una hilera de campanitas plateadas al frente; rehiletes multicolores que, repentinamente, se quedan inmóviles y cambian la dirección de sus aspas, justo cuando las nubes se detienen en los montes, en particular sobre el más alto: Taretzuarán o de El águila.

Texto: Xavier Rodríguez

Fotos: Municipio Libre

El cielo límpido, las calles de colores claros, son de cierto silencio. En contrapunto, se escuchan los sonidos festivos de la Feria de la Guitarra.

Por una de las calles principales, rumbo al centro de Paracho, a ambos lados de la acera se ven diversos instrumentos de madera, como si estuvieran listos para recibir hordas de músicos. Por centenares están colgados, guardados en estantes, reposan sobre atriles; son de color natural, negros, rosas, azules, amarillos; hay guitarras del tamaño de un arete y violonchelos de dos metros; incluso, con la feria, hay una exhibición de guitarras rockeras en madera, con la lengua de los Rolling Stones, un homenaje a Hendrix y diseños originales con nombres purépechas.

Iglesia de Paracho

Entre los paseantes habituales de Paracho hay varias mujeres que llevan un traje tradicional, que consiste en: rollo (falda), mandil de tonos brillantes, huanengo (blusa bordada) y rebozo tejido. A los turistas se les identifica casi enseguida, por su voltear constante hacia todos lados y una forma de andar distinta. Entre ellos, nosotros.

 

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Pasan las horas y comemos en el mercado, donde hay carnitas, birria, atoles, dulces, todo con un sabor característico. Entrada la tarde hay más puestos de comida, pan de huevo, tostadas, jarritos, cervezas preparadas; por la noche aparecen los juegos pirotécnicos y más espirales, esta vez de fuego. Ahora las guitarras están también en el cielo, moviéndose en lo alto de los castillos, aunque parezca extraño, a una velocidad distinta.

El escenario principal, con más de 300 sillas para los asistentes a los actos de la feria, tiene actividades desde antes de las 12 horas, y será así del 1 al 9 de agosto de 2009. Por las tardes hay un desfile tradicional de los artesanos, un oficio distinto cada día, quienes andarán por las calles haciendo regalos de su propio trabajo entre los asistentes. Por la noche, en el escenario secundario, tocan los músicos para los más bailadores, según el programa.

Feria de la Guitarra 2009

Durante una semana habrá más música y fiesta en un pueblo que siempre gusta de ello, que en cada celebración involucra a los habitantes y a los visitantes, y que gusta de compartir en libaciones su alegría.

Globo de Cantoya

Todo aquí tiene un sabor peculiar, un gusto que se distingue de otro cualquiera por tener ciertas pausas. La clave está en la forma en que pasa el tiempo: más calmado, como cuando se elevan los globos de Cantoya —especialidad en la comunidad—, lentamente, con su alma en llamas hacia el cielo, con cadencia, en un ritmo muy peculiar.

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