NavelateraldelaIglesiadeStaCatarinaEn 1857, la ciudad de México contaba con 20 municipalidades distribuidas en cuatro prefecturas políticas: Tacubaya, Tlalpan, Guadalupe Hidalgo y Xochimilco. A esta última prefectura perteneció Tláhuac y Mixquic,según los datos proporcionados por O’Gorman.

Texto: Gilbert Gil

Fotos: http://www.pueblosoriginarios.df.gob.mx/

Historia contemporánea

En el año de 1889, las municipalidades aumentaron a 22 y las prefecturas a seis. Dentro de la prefectura de Xochimilco estaban comprendidas las municipalidades de Tláhuac, Mixquic y San Pedro Tlaltenco.

El 26 de marzo de 1903 el gobierno porfirista expidió la Ley de Organización Política y Municipal del Distrito Federal, que suprimió la municipalidad de Tláhuac. Después de la Revolución, los pueblos de la zona solicitaron que se restableciera el Ayuntamiento.

El 5 de febrero de 1924, gracias al apoyo de Severino Ceniceros, senador por Durango, el Congreso decretó la segregación de Tláhuac de la municipalidad de Xochimilco y reestableció el ayuntamiento; a finales de 1928 se constituyó como delegación, siendo Crecencio Ríos el presidente municipal.

A partir de 1929 se establecieron las actuales delegaciones de Iztapalapa, Iztacalco y Tláhuac, cuyo perfil era rural. Desde entonces, la urbanización multiplicó las colonias alrededor del Canal de la Viga, entubado en 1955, y comenzó la gradual desaparición de chinampas al suroriente de la ciudad.

En la actualidad, Tláhuac es una de las 16 delegaciones que conforman el Distrito Federal, localizada en el extremo sureste; colinda con algunas delegaciones: Iztapalapa al norte, Xochimilco al este, y al sur, Milpa Alta; con los municipios mexiquenses de La Paz, al norte; Chalco, Ixtapaluca y Valle de Chalco Solidaridad, al este.

A Tláhuac emigran cada año 10 mil personas en busca de vivienda; están amenazadas sus cinco mil hectáreas de conservación ecológica, sobre todo en Los Olivos, Las Arboledas, Santiago Zapotitlán, La Nopalera y todas las zonas que colindan con Iztapalapa; tal situación pone en riesgo sus tradiciones e historia.

La superficie que ocupa la delegación, asciende a 93 km, lo que representa 7.2 por ciento del área total del Distrito Federal. Sólo el 36 por ciento de su extensión está urbanizada y el resto, 72.4, es área de conservación ecológica, de la cual, aproximadamente, cuatro mil hectáreas están destinadas a la agricultura.

En Tláhuac predomina el clima templado subhúmedo, con una temperatura media anual de 16°C  y lluvias en verano. Topográficamente se distinguen tres zonas: por el norte, el cinturón volcánico de la sierra de Santa Catarina y su talud; la sección plana asentada en el llano de Cuemanco-Tláhuac, en donde se recargan los acuíferos más profundos del Valle de México, y el eje volcánico Ajusco-Teuhtli, en el sur, que apenas toca uno de sus vértices.

Por esta región cruzan los canales de Chalco y de Guadalupe, en donde se desarrolla, históricamente, la agricultura chinampera. Otros canales son Atecuyuac y Amecameca, a los que se suman otros más pequeños, que en conjunto conforman el sistema de riego de la zona agrícola.

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La estructura de la delegación de Tláhuac está constituida por siete pueblos que, independientemente de ser objeto de la urbanización en la ciudad de México, conservan las características de un poblado rural.

Los pueblos que conforman Tláhuac son San Nicolás Tetelco, San Andrés Mixquic, San Juan Ixtayopan, San Pedro Tláhuac, Santa Catarina Yecauizotl, Santiago Zapotitlán y San Francisco Tlaltenco.

A la cabecera delegacional, ubicada en el pueblo de San Pedro Tláhuac, le quedan pocas historias, hoy por hoy, su urbanización es total. Aunque aún se conservan algunas tradiciones, la llegada de capitalinos expulsados de las delegaciones centrales las ponen en riesgo.

La identidad cultural y los procesos colectivos de Tláhuac  han ayudado a recrear las tradiciones y costumbres,  difundiéndolas para ayudar al registro de la historia contemporánea de los pueblos que lo integran.

Hablar del oriente, es referirse a la “ciudad lacustre”, transformada en asiento de millones de personas. El oriente de la ciudad de México se compone de las áreas que originalmente formaron los poblados ribereños: Tláhuac, Iztacalco, Xochimilco, Iztapalapa y Culhuacán.

Los pueblos

de Tláhuac

San Juan Ixtayopan

Esta es una zona con importantes restos arqueológicos, algunos de los cuales la comunidad ha logrado concentrar en un pequeño museo localizado en el mismo pueblo. En él se exhiben 188 piezas del posclásico, entre ellas vasijas, obsidiana, figuras y sellos.

Aquí también se encuentra la iglesia y la plaza de La Soledad, según se dice, construida originalmente en el siglo XVII, y de acuerdo con la tradición popular, edificada en honor a la Virgen de la Soledad, la misma que se venera en el estado de Puebla.

San Pedro Tláhuac

Es la cabecera delegacional, fundada en siglo XII. Se conserva todavía el Templo de San Pedro, cuya historia se remonta a 1529. También se puede observar el embarcadero, donde las trajineras, la comida mexicana y el paisaje ribereño es su mayor atractivo. El paseo por el lago de “Los Reyes” y los canales, es uno de los paseos tradicionales en Tláhuac.

Como en todos los pueblos de Tláhuac las tradiciones están muy arraigadas. La feria regional de Tláhuac da inicio el 29 de junio y durante siete días ofrece eventos culturales, exposiciones de carácter agrícola, ganadera, agropecuaria y artesanal.

San Francisco Tlaltenco

Es una de las localidades más grandes de la región, en donde se lleva a cabo uno de los carnavales más importantes de la ciudad de México. Comparsas de más 200 danzantes, vestidos con trajes de charro y acompañados por jovencitas engalanadas, recorren las calles del pueblo bailando al son de las cuadrillas. Este festejo se realiza cuatro domingos consecutivos con motivo de la cuaresma.

La puerta o arco de Tlaltenco, data de la época Colonial y principios de la Independencia, servía como aduana y registro de mercancías. Hasta el día de hoy, el arco de Tlaltenco es uno de los vestigios históricos relevantes de la región.

San Andrés Mixquic

Este pueblo ha logrado conservar sus tradiciones de culto a la muerte, de ello  existe una muestra en los vestigios labrados, entre los que predomina la forma de calavera, mismos que se han encontrado en las distintas excavaciones realizadas en la zona y que hasta hace unos años adornaban las fachadas de algunas casas del pueblo.

Los preparativos de este culto a la muerte comienzan días antes al 2 de noviembre; se compran todo tipo de utensilios y productos para la veneración de los difuntos.

En medio de un ambiente de misticismo y solemnidad, las familias reciben las ánimas de sus parientes con altares y ofrendas, rezos y aroma de copal. Las ofrendas se adornan con papel picado, imágenes religiosas, retratos, cirios, veladoras y flores; no faltan las frutas, la comida, la bebida y las herramientas de trabajo de los difuntos.

San Nicolás Tetelco

En este lugar se puede disfrutar de las bellezas del paisaje, pues aún conservan las características del medio rural. Este pueblo es conocido por sus famosos atoles de sabores, como el de amaranto, que se disfruta de manera típica: con leña y olla de barro.

En el templo de San Nicolás Tolentino, construido a finales del siglo XVII, se puede observar la escultura de un cristo crucificado, probablemente hecho de caña de maíz, al lado se encuentra una pila de agua bendita, tallada en piedra del siglo XVI.

Santa Catarina Yecahuizotl

Colindando al Norte con la carretera México-Puebla y al poniente con la sierra de Santa Catarina, este pueblo celebra su fiesta religiosa el 25 de noviembre. Su iglesia data del año de 1647, está construida con piedra de tezontle y la fachada principal es de aplanado de cal y arena.

En este lugar se ubica el edificio conocido como “La troje”, construido alrededor de 1917, remodelado en 1960 y, actualmente, es la coordinación delegacional.

Santiago Zapotitlán

En este pueblo es donde se encuentra la fiesta más importante y con más tradición de la región: la “Fiesta de Luces y Música”. Esta fiesta combina elementos autóctonos con los actuales: banda, castillos, bailongos y eventos culturales.

Para la ciudad de México, la “Fiesta de Luces y Música” en Santiago Zapotitlán es la más importante por su organización, pirotecnia, cultura y elementos que hacen que sus costumbres y tradiciones persistan.

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