Pieza1“Cuenta la leyenda que, cuando todo era oscuridad, bajó el dios Mixcóatl a Colhuacán, dio vuelta nueve veces cerca del agua y en ningún lugar se sintió a gusto. Volvió a comenzar su búsqueda y recorrió mucho camino, en el que se topó con comaltecas y mezquitecas, y cuando llegó al juncal de Cuitláhuac se sintió bien e hizo su cama de pajas y se sangró.

Texto: Gilbert Gil

Fotos: http://www.pueblosoriginarios.df.gob.mx/

“De su sangre nació Poloc, El prodigioso, quien creció, se casó y procreó a Mapach, que a su vez fue padre de Teotlahuica. Ellos formaron la dinastía de los tzompanteuctin o agoreros de Tláhuac, que dieron fama a este pueblo”¹

Así comienza a escribirse la historia de Tláhuac.

Hace más de 35 siglos, en el territorio que hoy conocemos como  Tláhuac, se fabricaban cerámica y tejidos, se cultivaba maíz, chile, frijol  y calabaza.

No se sabe “si los cambios ecológicos causados por la erupción del Xitle o el nacimiento de los grandes centros urbanos, fueron los que originaron que se deshabitara Tláhuac al principio de esta era, pues a partir de las evidencias arqueológicas, podemos afirmar que por lo menos Terremote-Tlaltenco y San Juan Ixtayopan, cuya ocupación más intensa ocurrió hacia el año 400-200 a.C., fueron abandonados sin que se conozca de otros lugares que hayan permanecido poblados”, comenta Salomón González-Blanco Garrido en su libro Tláhuac prehispánico (Porrúa, 1989).

Miles de años después, volvemos a tener noticias de éstos, bajo el nombre de cuitlahuacas, ahora conviviendo con los pueblos militaristas que se asentaron en la cuenca del valle de Anáhuac.

La fundación ocurrió en una isla, casi en el centro del antiguo lago de Xochimilco. Los primeros pobladores debieron llegar allí a finales del siglo XII.

Cuando ocurre la migración de Aztlán, los aztecas  iniciaron la búsqueda de la señal del águila y el nopal, y no lo hacen solos. Aunque no se sabe con exactitud qué tribus nahuatlacas acompañaron a los aztecas, se dice que los actuales habitantes de Tláhuac provienen de ellas.

Hay distintas versiones acerca del significado de la palabra Tláhuac:

Como aféresis de la palabra Cuitláhuac, podría derivar del náhuatl auitlauia: “tener cuidado o estar a cargo de algo”, según el Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana, de Fray Alonso de Molina (1571); también algunos historiadores lo interpretan como “lama de agua”, “algas lacustres secas” o “lugar de quien cuida el agua”, como en el caso del tomo XIII de la Enciclopedia de México, Imagen de la gran capital (DDF, 1988).

Por el carácter aglutinante del idioma mexicano, es presumible que la primera “a” de auitlauia se haya fundido en la “a” de atl (agua); el término hua, que  indica posesión y la “c” locativa, que se traduce: “en el lugar de quien cuida el agua”, refiere González-Blanco Garrido.

Tepezcuintle

Hay otra versión que dice que Cuitláhuac es una palabra compuesta por los términos cuica y atláuac, donde el prefijo significa “cantar, gorjear”, literalmente: “cantar a vuestra cara, a vuestros oídos” indica Rémi Simeón en el Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana (Siglo XXI) o sea “cantar al cantor” añade Alonso de Molina en el Vocabulario náhuatl-castellano, castellano-náhuatl (Colofón, 1996); atláuac, por su parte, quiere decir “dueño del agua, señor soberano”, del vocablo atl y de aua o ahua: dueño.

Según Salomón González-Blanco Garrido el resultado nos da Cuicuatlahua, y al tener sílabas repetidas, pudo haberse contraído a Cuitlaua, evitando así la cacofonía. Su significado es “Canta el dueño del agua” o “El señor soberano del agua canta”, según el Diccionario de la lengua náhuatl.

La lectura que se desprende de los signos figurativos de Cuitatl encima de la terminación apen, es acuitlapan cuitlapan, que por los giros muy comunes del idioma, quedan convertidos en Cuitláhuac, sinónimo de Cuitlahuacan “lugar que tiene el tecuiltlatl” o “en el agua de tecuitlatl”, que es una especie de ahuautli, moho que se cría o reproduce, adherido a las piedras de los lagos.

Cuando confrontamos lo dicho por los cronistas con los códices y otros textos históricos, se pueden establecer diferencias relevantes, por ejemplo, en algunas ocasiones, se representa el topónimo de los cuitlahuacas como un grupo importante dentro de la migración, pero en otras, sólo forma parte de la avalancha de conquistadores.

Por ejemplo, en el Códice Aubin se dice que salieron de Aztlán las tribus de los huexotzincas, chalcas, xochimilcas, cuitlahuacas, malinalcas, chichimecas, tecpanecas y matlatzincas; en los Anales de Tlatelolco se asienta que los primitivos cuitlahuacas o cuitlahuicas fueron guiados en ese peregrinar y que son herederos de la cultura náhuatl y tolteca.

Así lo expresa Claude Nigel Davis, en su libro Los mexicas, los primeros pasos hacia el imperio: “Mizquic es otro lugar donde los pobladores parecen haber tenido orígenes toltecas ya que su señor declaró (…) que, debido a su ascendencia tolteca, no podría combatir a los mexicas que eran de su misma sangre (…)”.

Cuando los toltecas se dispersan a causa de la caída de Tula (999 d.C.) comienza la migración, y algunos de ellos se dirigen al Valle de México, posiblemente a lugares como Mixquic, Xico y Culhuacán.

El interés de los pueblos militaristas por el control de los territorios del valle de México y por querer imponer su hegemonía sobre los pueblos vecinos, hizo que pueblos “como los culhuas, xochimilcas y chalcas se establecieran antes que los mexicas, por el deseo de consolidarse en un territorio que les permitiera alimentar a su creciente población”, según González-Blanco.

El dominio de los cuitlahuacas estuvo rodeado por los territorios de Culhuacán, Texcoco y México, al norte; por Xochimilco, Mixquic y Chalco, al sur.

La tradición señala que los beneméritos fundadores tlahuacas Cuauhtlotliutecutli, Ihuitzin, Tlilcoatzin, Chalchiuhatzin y Chuachaquetzin, fueron chichimecas que vivieron en Xico, en Chalco y en Tlahuacan. Ellos se decían señores cuitlahuacas de Ticzic .

Ticzic quiere decir, según algunos historiadores, lugar de médicos o agoreros. Esta característica le dio mucha importancia al barrio y después, cuando se hablaba de historias que referían a todo el pueblo, se decía que eran de Cuitláhuac-Ticzic.

Toda la historia prehispánica de Tláhuac transcurrió en un contexto de aislamiento por su condición geográfica, desde el primer gobernante Cohuatomatzin, en el año 1262, hasta la llegada de los españoles.

Mixquixtlidiosadelavidaydelamuerte

Tláhuac sería una isla lacustre dominada por los aztecas, sujeta a las acciones de guerra, al necesario pago de tributos, a las alianzas con otros señoríos y a la astucia política necesaria para sobrevivir y enfrentar al imperio mexica.

El señorío de los cuitlahuacas permaneció independiente hasta el siglo XIV, cuando fueron conquistados por los tecpanecas de Azcapotzalco. Durante estas guerras expansionistas, sobrevino la muerte del gran señor Tezozómoc y de varios líderes, entre ellos Pichacatzinteuctli, en ese entonces rey de Cuitláhuac.

Esta oportunidad fue aprovechada por los mexicas, y decidieron enfrentarse a los tepanecas. Con la ayuda de Nezahualcóyotl ganaron la batalla y destruyeron la ciudad tepaneca. La fuerza expansionista de los mexicas prosiguió, consolidando su hegemonía sobre los demás pueblos. Se enfrentaron después con pueblos como Cuyuacan y, posteriormente, a los xochimilcas.

Así mandaron a “mensajeros a los pueblos de Cuitláhuac y Mizquic… (para) que después de dadas… saludes, les digáis si están conformados con los de Xochimilco a movernos guerra… que nos den aviso para que no erremos…” comenta, en Crónicas mexicanas, Tezozómoc.

Los xochimilcas no resistieron el poderío de los mexicas y fueron conquistados; los demás pueblos tuvieron que rendirse y pagar tributo.

Después de la guerra entre Tenochtitlán y Azcapotzalco, los cuitlahuacas comenzaron a apartarse del trato de los mexicas, pero la ambición y expansionismo del imperio lograron derrotarlos.

Al respecto, la tradición señala que Xóchitl Olinqui, valeroso gobernante de Cuitláhuac, comenzó a enemistarse con Izcóatl y éste decidió reunir en una fiesta a los principales señores de México en honor al dios Huitzilopochtli. Invitó a los cuitlahuacas y a las doncellas, hermanas e hijas del gobernante, para que cantaran.

El gobernante de los cuitlahuacas se enojo y contestó:

“…¿son por ventura mis hijas y hermanas y parientes y de los demás señores de Cuitláhuac, juguetes o truhanes de vuestro dios, que han de cantar o bailar delante de él? Decidle a vuestro señor Izcóatl que no tengo yo en tan poco a las doncellas de mi pueblo, aun a las de muy baja suerte, que las haya de enviar por sólo su mandado a que sirvan de truhanes a su dios (…)” según se registra en el Códice Aztcatitlán, lámina III.

Hubo una advertencia: u obedecían o se preparaban para la guerra. En 1430, después de que Itzcóatl y Nezahualcóyotl señores de México y Texcoco acabaron con el imperio de Azcapotzalco “sometieron a los pueblos que estuvieron sujetos a los tecpanecas, obligaron a los xochimilcas a construir una calzada ancha que comunicara a Xochimilco con Tenochtitlán a través de los lagos.

“En su extremo sur, este terraplén, desplantado en el fondo del lecho lacustre, iba de Tulyehualco a Tláhuac y de esta isla a Zapotitlán, en las faldas de la sierra de Santa Catarina” se comenta en la Enciclopedia de México.

Los pueblos vencidos por la “Triple Alianza” tenían que dar tributo: maíz, frijoles, rodelas, divisas, mantas, huipiles, armas y bledos en gran cantidad, que eran entregados por los cuitlahuacas una vez al año.

Después de los grandiosos años mexicas, que terminaron con la muerte de Moctezuma y Cuitláhuac, el reorganizado ejército de Cortés en Tlaxcala conquistó la gran Tenochtitlán.

Llegada de los españoles

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Al momento de consumarse la conquista, Tláhuac tenía dos mil habitantes. Tanto la evangelización, como sus respectivas encomiendas, comenzaron a expandirse por toda Tenochtitlán y los pueblos aledaños.

La evangelización fue iniciada por los padres dominicos. A mediados del siglo XVI edificaron el templo y convento de San Pedro y después llegaron franciscanos y agustinos a diferentes pueblos.

Tláhuac y sus siete pueblos viven dentro de un mundo de plegarias a distintos santos y patronos, sus habitantes fueron bautizados con diferentes nombres en la Colonia y los nuevos asentamientos han seguido esa costumbre en años recientes.

Alrededor de 1530 apareció entre los pueblos una alternativa de encomiendas, que fue un sistema de gobierno y recaudación de tributos para la corona. Pronto se convirtieron, escribe Edmundo O’Gorman en las Divisiones territoriales en México “Cuitláhuac y Mixquic, en encomiendas privadas, sobreviviendo así, hasta bien entrado el siglo XVII,  en el corregimiento o alcaldía de Chalco”.

El sistema lacustre del Valle de México fue cruzado por una red de canales y acequias profundas, en su mayoría construidas artificialmente, por las que circulaban un gran número de canoas. Esto hizo que el movimiento de las mercancías se hiciera por caminos acuáticos, con lo cual se resolvía el problema del transporte.

Así llegaron verduras, granos, carbón, leña, madera, materiales para la construcción, tela y toda clase de mercadería; inclusive algunas que venían de oriente vía Acapulco-Chalco y de ese lugar, a la metrópoli, según los historiadores y cronistas locales.

El barón Humboldt describió a principios del siglo XIX algunos aspectos del sistema de navegación y comunicación que la ciudad tenía con los lagos cercanos. “Desde Chalco, Mixquic y Tláhuac no se interrumpe nunca la navegación, van diariamente a México sus legumbres, frutas y flores por el canal de Ixtapalapa”.

Para los pueblos de Tláhuac y sus alrededores, estas condiciones climáticas, así como la utilización de chinampas, provocaron la activación de su economía, basándose en la comercialización de sus productos en la gran Tenochtitlán.

En los primeros tiempos de la Colonia, allá por 1531, los franciscanos plantaron olivos en esta región de Tláhuac, siendo los primeros en México y además, de los pocos que escaparon a la destrucción ordenada por cédula real para evitar la competencia con la metrópoli.

Huitlacoches

En nuestros días es posible encontrar, dentro del perímetro de la delegación, algunos olivos centenarios de los primeros años de la Conquista, según comenta la gente.

“Cerca de Tláhuac, en Tlaltenco, hubo una puerta y otra a la entrada de Tulyehualco. En el lugar de aquella hay todavía un arco de piedra que durante la época colonial sirvió de aduana para controlar el tránsito de mercancías” se describe en las paginas de la Enciclopedia de México.

Independencia y Revolución

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Después de la consumación de la Independencia, donde los viejos luchadores insurgentes como Guerrero, Victoria, Bravo y Rayón, habían sido dejados a un lado, los iturbidistas se proclamaron gobierno.

Cuando sobrevino el descontento por la victoria electoral de Manuel Gómez Pedraza sobre Vicente Guerrero, hubo varios pronunciamientos en diversos lugares del país.

Fue durante el levantamiento y la toma del edificio de la Acordada, en la Ciudad de México, a finales del 1828, que “Vicente Guerrero se retiró derrotado al pueblo de Tláhuac”, comenta Lucas Alamán en su libro Historia de México (JUS, 1942).

Finalmente, fue designado por la Cámara de Diputados como Presidente de la República en enero de 1829, e inició su gobierno el 1° de abril de ese mismo año.

Durante todo el siglo XIX, Tláhuac, Mixquic y otros pueblos enclavados a la orilla del lago, fueron testigos mudos de diversos proyectos. Unos consideraban indispensable desecar los lagos, otros sugerían aprovecharse de ellos con fines de transporte, canalización e irrigación, todo esto para incorporar a Tláhuac en el desarrollo planificado de la ciudad de México.

Según un artículo publicado en “Siglo XIX”, el 8 de mayo de 1849 y en la gacetilla “El Sr. Ayllón”, aparecida en el mismo diario, pero del 21 de julio de 1850, el coronel Mariano Tagle obtuvo el permiso para fletar un buque de vapor que navegaría desde México hasta la población de Chalco. El 21 de julio de 1850 se le dio el nombre de “Esperanza”.

El historiador y cronista local, Carlos Mancillas Castañeda, tiene otra versión: “El primer barco de vapor, el “Esperanza”, fue botado al agua en marzo de 1849 y un año después, inició el viaje de prueba a Chalco.

Aparentemente las perspectivas de éxito eran favorables, lo que movió a Tagle a buscar nuevos socios. Adquirieron en Europa un buque de vapor, el “General Santa Anna” que estuvo al servicio del público desde el sábado 1° de octubre de 1853, comenzando sus viajes desde el embarcadero que entonces servía a las canoas, donde empieza el canal de la Viga, hasta el pueblo de Mexicaltzingo, haciendo dos viajes en los días de trabajo y tres, los domingos y días festivos”.

En la misma época se hizo un camino de Chalco a Tlaltenco para construir la vía de ferrocarril que pasaría a mitad del pueblo de Tláhuac. Por otra parte, algunos documentos del Archivo General de la Nación con número de expediente 55-194/10-1, proporcionados por el profesor Carlos Mancillas, nos informan que el ferrocarril fue concesionado en forma definitiva el 6 de abril de 1898 y que partía de la ciudad de México, terminando su recorrido en Atlixco, Puebla, pasando por Apapasco y Santa Catarina, con ramales de la estación Zavaleta a San Rafael y de Atlautla a Ozumba.

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Cuando llegó la Revolución, toda la región estuvo en constante incertidumbre. En el año de 1914, las fuerzas zapatistas, operando en Chalco, tomaron varios pueblos de Tláhuac, donde muchos pobladores los veían con simpatía.

Los tlahuaquenses engrosaron las filas del zapatismo revolucionario. Más tarde, cuando los conflictos entre Carranza y Zapata salieron a relucir, Tláhuac estuvo permanentemente amenazada. En una de las contiendas, los carrancistas se apoderaron de Tlaltenco y de San Pedro Tláhuac e hicieron trincheras alrededor del  lago “Los Reyes”.

En Tulyehualco se encontraban varias cuadrillas de las fuerzas del sur y en San Juan Ixtayopan se dieron infinidad de batallas entre carrancistas y zapatistas.

¹Brasdefer Hernández, Gloria. (1988). Monografía de la Delegación Tláhuac.

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