padreEn el pasado, Tláhuac fue un nicho para las órdenes religiosas en la zona; la evangelización dejó una profunda huella, logrando un importante patrimonio. Sin embargo, hoy por hoy, según el padre Víctor Manuel Flores García “falta evangelizar a lo pueblos; faltan valores, se necesita rescatar costumbres y tradiciones para el bien común”.


Texto : Gilbert Gil

Para el cura de la iglesia de Santiago Zapotitlán “se tienen que realizar cosas en el pueblo” y para eso “se necesita la unión de fuerzas entre la autoridad civil y la eclesiástica. Lo que se quiere lograr aquí es una buena relación entre la sociedad civil y la iglesia para resolver proyectos comunes como: la basura, el del mantenimiento de las fachadas, los problemas de seguridad y eventos cristianos”.

“Para que todo el trabajo de los pueblos y las culturas de la ciudad tengan sentido, debe haber evangelización”, comenta el padre. “La Iglesia somos todos los bautizados y todos tenemos la responsabilidad con Dios, debemos evangelizar las culturas en la ciudad de México.”

Por años, la postura y el objetivo pastoral de la Iglesia es evangelizar a las culturas de la ciudad: “el por qué de este objetivo es que hay varias culturas aquí; universitarios, familia, jóvenes, emigrantes, pueblos originarios, ricos, industriales, esas son diferentes culturas que hay en la ciudad de México. El principal objetivo pastoral es evangelizar a todas esas culturas, eso lo que distingue a un pueblo del pensar-hacer”.

Para el padre Víctor Manuel Flores García hay cuatro grupos que se toman en cuenta: familia, jóvenes, pobres y alejados. Su misión para con ellos comienza cuando “hay una falta de valores, por ello hay que evangelizar para darle sentido a la vida en lo bueno y en lo malo.

“Uno nunca se debe de olvidar de Dios, hay que darle tiempo a todo, a la familia, al trabajo, a Dios, porque sin él la vida no tiene sentido. La familia es muy importante y hay que apoyarla, ya que ahora muchas cosas afectan a la familia. Sin ella no hay sociedad; a los jóvenes, porque son el futuro; gran parte de la población son jóvenes y muchos de ellos no creen en Dios, en el amor que les puede proporcionar. Hay que evangelizar. Yo tengo esperanza”.

Para el eclesiástico, los valores y principios deben ser algo fundamental en la educación de los niños y jóvenes de todos lo pueblos: “Hay que inculcar valores, principios fundamentos cívicos y religiosos desde temprana edad. Está demostrado que cuando una persona crece con sentimientos y con valores se comporta como una persona, cuando no, la persona se vuelve como animal; por eso tanta violencia.

“Debe de haber una justicia social, mientras 45 millones de mexicanos estén en la pobreza, va haber tensión…va haber tensión… la gente se queja mucho, por eso se va del país”.

Al padre Víctor le preocupa la cantidad de jóvenes que van a buscar “el sueño americano”. Con voz firme, molesto, dice: “mientras no se busque un nuevo sistema económico, justicia social, veremos salir a paisanos de Guanajuato, Michoacán; si no cambiamos en ese aspecto, México no va a cambiar”, reafirma.

Tradiciones y costumbres para el bien común

La comunidad es un ente para el cual la colectividad es lo principal. Las personas se conocen, siguen costumbres, se dan la mano, hay valores, principios. Aquí es “donde se deben dar relaciones positivas, relaciones fraternales, para que todos crezcan.

“Cuando las poblaciones eran más chicas todos se conocían, se saludaban, se le daba el asiento a la anciana, había respeto, había buenas costumbres… una cosa muy buena”, comenta.

Hay características positivas de los pueblos originarios “que son sus creencias, una cultura que invita a participar a todos, que los hace particípes y que les da identidad.

“Cuando son pueblos hay características que los unen, pero en las colonias ya no, se pierden las costumbres, ya no hay esa cohesión. Por ello la iglesia lo que pretende es respetar y seguir cuidando esas tradiciones, que no se pierdan las culturas de los pueblos, la identidad ancestral”, refiere el padre.

Para el sacerdote Víctor Manuel Flores García las fiestas en Santiago Zapotitlán “son muy bonitas pero no es lo único que se debe rescatar. Santiaguito no está contento porque toca la banda y nomás… No… Hay que evangelizarse, tenemos una misión como cristianos, hay que acercarse a Dios, ir a misa, al sacramento, hay compromisos con el señor”.

El padre de Santiago Zapotitlán desea que no se pierdan las tradiciones “que no se pierdan las costumbres, le dan unidad e identidad al pueblo, pero eso sí, tengo que insistir… se tiene que evangelizar al pueblo.

“Si realmente las costumbres que se refieren a la cuestión religiosa o seudoreligiosas, ese entusiasmo, esas buenas costumbres, ese interés por unirse para sacar gratis mayordomías, grandes fiestas, cuetes y demás, se pusiera también para la pavimentación, la basura, la delincuencia y las fachadas, otro pueblo tendríamos, otro pueblo.

“Unos dicen ‘¡Ah! que bonito que tienen tradiciones y costumbres’… bueno, si sus tradiciones y costumbres te hacen ser por tu cuestión social, tu bienestar material y seguridad, adelante, sino, falta mucha evangelización”.

La iglesia y su papel

“El evangelio defiende al pueblo, no la lucha de clases. Buscamos que la gente tenga una responsabilidad social, un quehacer, sean católicos o no católicos; pero aquí, los católicos tenemos una responsabilidad con Dios, al que más se le confía, más se le va exigir”.

El cura Flores García comenta que, sin la participación de la gente, no se pueden resolver los problemas.

“Debemos hacer que la comunidad participe desde donde pueda, y la iglesia debe dar fuerza a ello, se equivocan los que dicen que la iglesia no puede hacer política, la política es el bien común, el evangelio lo dice, entonces, en ese contexto, la iglesia sí debe motivar a sus hijos a trabajar con su comunidad; si es abogado, contador, telefonista, comerciante, que se ponga a trabajar por su comunidad”, finalizó.

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