DSC02508Robusto, tez blanca, ojos brillantes, mirada fija, alto, corte de cabello militar, así es Arturo Ambrosio Cervantes, policía del municipio de Apaxco desde 2004.

Con una sonrisa leve nos recibe en el cuartel de seguridad pública del municipio. Animoso, comenta que lleva más de 20 años en servicio: “para mí es un honor”.

Texto y foto: Gilbert Gil

Casado y con tres hijos, Arturo dice que el pueblo ha crecido y el cambio se ha dado principalmente en la cabecera municipal, aunque también resalta la importancia del “apoyo” que han recibido las colonias en la periferia.

Al hablarnos de él y recordar su infancia, este servidor público nos dice que no fue grata: “Tuvimos muchas carencias económicas (en mi familia), eso me orilló a trabajar y estudiar a temprana edad”.

Sus primeras incursiones en la policía fueron en el estado de Hidalgo, en donde estuvo más de 12 años en servicio, después pasó a formar parte de los cuerpos de seguridad en diferentes municipios del Estado de México.

Policía, pues… Aquí estamos y con mucho gusto, dando lo mejor de nosotros.”

En cuanto al desarrollo de Apaxco, Ambrosio Cervantes señala que hace falta más atención en los asentamientos pequeños: “Lo veo como ciudadano, los cambios se dan al interior de la cabecera municipal, en cambio, hay un rezago en las comunidades como Pérez de Galeana, la colonia Juárez, el Mirador”.

Estas demarcaciones, aunque pequeñas en territorio “tienen grandes problemas” en cuanto a servicios se refiere: “Son pequeñas, no les dan su lugar, los beneficios en estas comunidades no existen, no hay prioridad en los servicios. Los han marginado”.Las necesidades específicas en estos lugares, a decir de Arturo, son el agua potable, el drenaje y el alumbrado público.

Para este policía, el pueblo de Apaxco, en general “no ha cambiado mucho” y el problema han sido las malas administraciones: “Hay muchas propuestas que se quedan en el limbo del tiempo, como el Centro de Rehabilitación para Niños de Capacidades Diferentes. Ese problema ya tiene tiempo, es de años atrás y apenas con esta administración (2006) se está viendo este problema, que aqueja a la comunidad.

“Apaxco está muy bonito, tiene buen centro, tiene muchas cosas, pero los servicios de mayor necesidad ¿dónde están? Las comunidades  cercanas necesitan servicios, como la colonia Juárez. En estas comunidades han cambiado muy poco estas situaciones… si acaso entre un cuarenta o cincuenta por ciento.

“Aún nos falta mucho, hay que chambearle para que viva bien cualquier poblador de Apaxco, para que tenga sus servicios sin ningún problema.”

“A la comunidad le digo que levantemos de vez en cuando el dedo para opinar sobre las necesidades básicas del municipio. Hay que ponerse las pilas por nuestro municipio.”

Arturo Ambrosio está convencido de que es importante que la gente deje de ser indiferente: “La gente en Apaxco es apática, pocos se motivan a ser partícipes en los eventos, muy poca gente se interesa. Realmente no hay mucha respuesta”.

Para contrarrestar la poca participación de las personas, el representante de la ley propone “invitar a la gente a que discuta las necesidades del pueblo, principalmente atraer a los jóvenes y niños. Los más jóvenes tienen una visión fresca del pueblo, tienen nuevas ideas, van hacia arriba. Tienen que recordar sus tradiciones, que se sumen, que participen, que levanten la mano, que se organicen, que opinen”.

Ambrosio Cervantes comenta que antes había “otros modos de convivir, de organizarse. Antes había tardeadas donde todos los jóvenes del pueblo asistían. Se realizaban en el kiosco. Bajaban de todos lados a bailar, a convivir, se reunía la gente, se relacionaban.

“Los muchachos necesitan convivir, ver otros ambientes, conocer a otros jóvenes. En ocasiones se quedan en el núcleo de la familia, eso está bien, pero necesitan convivir abiertamente”.

Para finalizar, Arturo refiere que, aunque faltan obras por realizarse en materia de servicios, él  se siente contento y orgulloso de ser apaxquense.

“Es un orgullo vivir en esta tierra, yo me siento contento, animoso para ayudar a mi municipio a que salga adelante. Y en lo que pueda ayudar sin pedir nada a cambio, lo haré.”

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