DSC02492En una casa verde, humilde, con corrales solitarios, entre un par de tráileres, dos perros negros pasean de un lado a otro, defendiendo su territorio; enseguida sale una pareja de ancianos, caminando lentamente. Saludan a Doña Mago, coordinadora de la oficina de atención a la senectud en el municipio, y se muestran contentos por verla. Entablan una plática acerca de la historia de Pérez de Galeana.

Texto y fotos: Xavier Rodríguez

Esta colonia de Apaxco surgió a petición de tres personas. Uno de aquellos primeros vecinos fue Don Luciano Cruz, de 90 años. Hace cinco décadas, cuando este hombre sacaba mármol de las canteras, el pueblo estaba constituido “por puras parcelas”.

“Antes el pueblo era muy pobre, sólo había fincas, luego creció la familia y se hizo grande… Sólo éramos tres personas. Ha cambiado harto, antes había menos gente, menos servicios, y mucha gente se iba a trabajar a las canteras, hasta yo, ahí trabajé después de la huelga que perdimos.

“Después de la llegada de la fábrica, ganábamos nuestros centavitos, y a partir de ahí creció todo. Íbamos caminando de un lado a otro, no había transporte, se caminaba mucho; tampoco había agua y sólo utilizábamos los pozos”.

Casado y con tres hijas, Don Ángel se remonta a su pasado y dice que no recuerda cuántos años lleva casado con su pareja, Doña Emelia Monroy Cruz, quien sigue platicando muy contenta con Doña Mago.

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A la gente de Apaxco, uno de los pobladores más viejos del municipio les dice: “Se debe participar, ver qué hacen nuestros gobernantes, tenemos que estar atentos. Ahora las cosas son más fáciles, hay más empleos, antes no, uno sólo podía ser campesino. Los jóvenes tienen muchas oportunidades, ellos tienen energía y pueden hacer algo… Yo ya no puedo, ya estoy viejo.”

Entre despedidas, Don Luciano y Doña Emelia agradecen la visita. Siguen enteros y sonriendo. Traslucen en el gesto que viven una particular filosofía, un empirismo, ensayo y error, de la felicidad.

“Después de la llegada de la fábrica, ganábamos nuestros centavitos, y a partir de ahí creció todo”

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